El final de una entrevista puede ser el mejor momento para extraer información. Con el grabador apagado, los entrevistados suelen decir cosas que de otro modo jamás saldrían. Por eso los agentes de prensa suelen recomendarles que sean “dueños de sus silencios y no esclavos de sus palabras”.
El final de la entrevista que hice para un medio de negocios con el presidente de una empresa brasileña de merchandising, fue uno de esos momentos en los cuales los agentes de prensa esperan que el cliente se calle, y uno trata de que diga todo lo que siente respecto de un tema. En este caso, fue la política en Brasil. “El problema con Lula es que se está chavizando y hay mucha corrupción. Antes, cuando gobernaban los ricos, la corrupción solo estaba en los grandes negocios. Se quedaban con un diez por ciento del contrato y ya. Ahora está la turba sindicalista que roba de todos lados, porque son pobres y cualquier dinero les viene bien. Están desesperados por el dinero y usan a los Sin Tierra para quedarse con los campos con eso de la reforma agraria”, dijo el empresario, a quien vamos a mantener en off the record porque voy a respetar el pacto tácito que existe con un entrevistado cuando habla con el grabador apagado.
Para que alguien se despache con algo así, deben existir varios presupuestos. El primero es que dos personas relacionadas al ámbito empresario (en mi caso como periodista de negocios), comparten una forma de ver al mundo. Esta confusión puede haber tenido lugar por la ropa que yo tenía puesta esta mañana –un par de ofertas de Liz Clairbone, Rockport, H&M y Banana Republic, que me dan el aspecto de tipo cool que necesito para ir a hacer una entrevista en Puerto Madero– hasta la creencia que por compartir ese espacio, opinamos que el sindicalismo es una fuerza corrupta que roba todo el dinero que puede, en una sociedad que tolera un poco de afano si viene de los empresarios, claro.
Hay un dejo de prejuicio (por lo tanto de ignorancia) en lo que dice. La supuesta corrupción en Brasil está signada por la desesperación. Y cuando hay desesperación, ya el empresario ya conoce el resultado: puede suceder cualquier cosa.
En conclusión, cuando nos ofrece su posición política off the record, nos está diciendo que Latinoamérica corre peligro porque enfrente está la desesperación, la manipulación de las masas en beneficio propio y la sin razón.
Lo que debería entenderse como lucha política lo analiza como una pelea contra la sinrazón. Y eso es lo que supuestamente compartíamos en esta reunión empresaria.
En sus términos, la discusión es del siglo XIX. Civilización contra barbarie. De cara a nuestros bicentenarios, estamos mucho peor que hace cien años.




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