Ayer estuve trabajando para una empresa de Internet que tiene un portal de información, un sitio para subir fotos y varios emprendimientos digitales. Por esas cuestiones regulatorias que quizás trate el Congreso en estos días, esta empresa pertenece al grupo dueño de la infraestructura de comunicaciones del país, razón por la cual, los periodistas que trabajan en ese sitio tienen ciertas restricciones acerca de lo que pueden publicar.
Por ejemplo, nadie en su sano juicio iría a plantear el necesario debate que nos debemos para cambiar la Ley de Radiodifusión por un proyecto más democrático, porque eso atenta contra el negocio de su patrón, y además lo dejaría sin trabajo.
Es por esto que la concentración de medios impide la pluralidad de voces: porque para hablar de la cuestión de los medios, hay que salir del sistema.
Hoy, esta cuestión es vital para la ciudadanía porque vivimos en una entorno cada vez más polarizado y la poblemática de la concentración de los medios aparece como una pelea entre bandos en la cual la ciudadanía no tiene nada para decir.
El tratamiento que dan los medios a esta custión, reduce la complejidad del asunto a una vieja fórmula: estar de un lado o del otro.
Lo peor de este razonamiento es que los gobiernos cambian, pero las leyes quedan. Y eso es lo que debemos pensar al momento de reflexionar sobre el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales, que será tratado en el Congreso.




Recent Comments