
Resulta imposible no relacionar la creciente tendencia a bloguear, que existe entre los nuevos literatos, y la economía de la información. De eso se habló en el Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires, pero el debate parece estancado entre las tibias defensas a la pertinencia de los blogs, la calidad de la escritura, y por parte de los escritores consagrados, la férrea defensa del libro versus la pantalla de la computadora.
Claramente, los blogs están erosionando los mecanismos de consagración del mundo literario. Por supuesto, hay buenos blogs y también bitácoras superfluas. Pero en un mercado donde las editoriales apenas se sostienen, y las tiradas de los libros no superan los 3.000 ejemplares, la escritura de blogs abre espacios nuevos, y permite ir a buscar lectores allí donde están. Todo un problema para la literatura.
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