La literatura no es como el cine. Los escritores solo saben de novelas impecables, libros que dejan una huella imborrable, y de obras maestras. Ninguno en su sano juicio, defendería las novelas de Federico Andahazi, Isabel Allende o Paulo Coelho.
Cada fin de semana, los suplementos culturales de los diarios argentinos dan cátedra acerca de cuáles son las novelas que subvierten los valores, o hacen planteos radicales.
Los críticos de cine, en cambio, no tienen problema en reivindicar las peliculas pochocleras ni el cine shampoo.
Pregunta: ¿se le está exigiendo lo mismo a literatura?
Hasta la publicación de Literatura de izquierda, de Damián Tabarovsky, parte de este debate parecía zanjado porque todos los escritores tenían claro cuál es la literatura de mercado.
Pero a juzgar por las repercusiones que generó este libro, llegó el tiempo de discutir el canon, siempre para promover uno nuevo.
Pero, ¿tiene que haber un canon?
*Pochoclos no cedidos por la gente de Hache Muda


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