Fotos perdidas

Cultura Add comments

Con la muerte de Irving Penn no sólo se pierde a uno de los fotógrafos más singulares del siglo XX. También desaparece una forma de ver al mundo, adelantada a su tiempo.

Este post pertenece a la versión 1.0 de FdeA. Acá lo rescato como homenaje al gran fotógafo.

Aunque parece una foto actual -dos chicas tomando un descanso durante sus compras en un shopping- fue tomada en 1949, apenas terminada la segunda Guerra Mundial. Cierto tedio actualiza esta imagen y la reubica en nuestra época.

La fotografía The 1950`s, de Irving Penn tuvo un curioso destino: pasar desapercibida de la vista general. Entre millones de imágenes sobre moda, tendencias urbanas o diseño, esta foto no parece destacarse de otras similares tomadas por uno de los más interesantes fotógrafos norteamericanos del siglo XX.

Esta foto retrata un momento por venir: la década de 1950. Fue tomada en 1949, como parte de un trabajo sobre la moda en Nueva York encargado por la revista Vogue de los Estados Unidos, donde Penn trabajó por más de medio siglo.

Varias búsquedas en Internet, realizadas entre mayo de 2006 y abril de 2007 no ofrecieron ningún resultado. Esta foto, simplemente no está. Imágenes similares, protagonizadas por las mismas modelos –Dorian Leigh, fumando un cigarrillo, y Evelyn Tripp, recostada displicente sobre la silla– fueron fáciles de hallar.

Nada sabemos de la intención de Penn para buscar este efecto. Más allá de los poseedores del libro Fotografía del siglo XX, colección del Museo Ludwig, Colonia, Alemania, editado en varios idiomas por la casa editorial Taschen, la circulación de esta imagen parece escasa. Incluso una nueva edición resumida de este libro, publicada recientemente por el mismo sello editor, ya no incluye esta foto, aunque deja otras de Penn.

En cierto modo, la composición parece simple, y por eso también, tiene algo fascinante. Dos hermosas mujeres, de unos treinta años, que comparten un café en silencio –por la luminosidad, podría ser una mañana primaveral en la Nueva York de posguerra– están vestidas con ropas que hoy volvieron a estar de moda. Pero si tiene alguna particularidad, además de pasar desapercibida, es su profundo poder de interpelación a nuestra época.

Su belleza es actual, como así también la ropa y los peinados; la forma de sostener el cigarrillo, la manera de recostarse en la silla. Su delgadez es paradigmática en el mundo de la moda. Esta vigencia del vestuario dista mucho de ser casual. Más bien todo lo contrario: es el efecto más potente de la reactualización permanente de la imagen que se da en la Posmodernidad.

Reciclaje y pastiche, argumenta Jameson, son claves para comprender a la cultura contemporánea. Aquí el reciclaje se da en el aspecto de la moda, que reactualiza los vestuarios. Pastiche, se da en la reinserción de esa imagen en una nueva trama histórica. La lectura inicial que podemos hacer acerca de esta foto, tiene esa impronta: esta foto es parte del acervo de un museo. Y es una operación que se realiza por fuera de la foto: es algo relativo al observador, es decir, de aquellos a los cuales interpela la imagen.

Dice Jameson, refiriéndose a las cuatro máximas de la Modernidad, que no podemos no periodizar. Y agrega que la Modernidad implica siempre la fijación de una fecha, de un comienzo. La división en décadas, con imágenes socialmente aceptadas de cada una –el flower power como símbolo de los años 60, las camisas de cuello alto en la década anterior o las telas arrugadas en los 80– operan como líneas divisoras a través de las cuales, se configura cierta esencia de una época partiendo un stock de lugares comunes que llamamos “postales de época”. La operación periodizadora, en la foto de Penn, se da justamente como anticipo del devenir. La futura presencia de ese objeto es la garantía de la puesta en marcha de un sistema que opera bajo la ley del deseo.

El mundo de la moda exige la anticipación porque la maquinaria de consumo se mueve por el deseo volcado hacia la novedad. No se trata en este caso, de una búsqueda filosófica que el fotógrafo pone en acto con su foto: es la imagen de un momento por venir signado por el consumo. Por eso, la actualización en la clave de la moda que ofrece la fotografía de Irving Penn, es entonces aún más radical: es el tedio por el futuro, de los años que no parecían estar en el imaginario de las modelos, lo que interpela directamente a esta época.


Tags:


3 Responses to “Fotos perdidas”

  1. romi resuche says: | Reply

    gran foto, gran análisis.
    gracias ;)

  2. Jennisima Banfrula says: | Reply

    la particular forma en que está tomando el cigarrillo me cautiva, el ángulo de la muñeca y su antebrazo.

  3. diana jabif says: | Reply

    .. Para Penn, para Mr. Penn, como solìan llamarle siempre en los círculos profesionales, el pan, como la vida, no era más que sus restos. Lo despreciable, aquello en lo que no reparamos y que eliminamos del mantel cuando estamos satisfechos. la palabra ‘migas’,creo que es su secreto…. eso quería fotografiar …
    Era un hombre genial, y nos conmueve porque siempre quiere atrapar eso que no se ve !!…ese objeto que es la garantía , como decis vos ,de la puesta en marcha de un sistema que opera bajo la ley del deseo.de su propio deseo y eso hace que su produccion sea maravillosa e inagotable

    Hay una anécdota , Una vez le sirvieron en un restaurante Caracoles, Irving Penn frente al plato,quedó tan impresionado que quiere capturarlo con su Rollei. Entonces toma un par de servilletas blancas y sale a la calle para buscar una buena luz., Un camarero le sigue con el plato humeante. Luego lo deposita en el suelo…es fantastico
    “Yo siempre me he situado ante el temor de la cámara”Penn

Leave a Reply