El ocho de enero de 2007 recibí de regalo una agenda anarquista: un libro de 144 páginas, encuadernado y listo para organizarle la vida a cualquier sujeto que necesite un poco de orden interno o un ayudamemoria para su anti rutina libertaria.
Cuando la recibí, pocas cosas me parecían menos anarquistas que una agenda. Por eso tardé cinco meses en empezar a escribir algo. Regular los días en función del calendario y el reloj parecía algo absolutamente antianarquista. Además, como soy ordenado, ya tenía una agenda digital que sincronizaba con mi computadora, por lo cual no le veía mucha utilidad al regalo.
Pero por sobre todas las cosas, no era anarquista.
Lo que escribí en ese tiempo, lo estoy tanscribiendo en la computadora, con la esperanza de que termine siendo un libro. Espero seguir haciéndolo.

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