El tránsito, el fútbol y la política, tienen un denominador común: la violencia. De una forma velada o explícita, en cada uno se organizan bandos (colectivos versus taxis y peatones; peleas entre hinchadas o internas por el control de una facción; peleas partidarias), que pelean por el poder y niegan sistemáticamente al otro.
De esto habla el historiador Pablo Camogli, en la entrevista publicada por el diario Clarín, donde asegura que “la guerra civil permanente parece formar parte de nuestra identidad nacional“. Lo interesante este planteo es que habla de una Argentina aún no consolidada, que atravesó el proceso de modernización focalizado en algunas areas geográficas y en pocos espacios sociales, durante breves períodos de la historia de nuestro país.
Muchas veces, estas peleas se presentan como diferencias de estilo -por eso la foto- en las cuales las dos partes tienen la misma responsablidad. Eso sucede para la teoria de los dos demonios, según la cual había dos bandos que tuvieron la misma responsablidad en la masacre de la Argentina. Pero lo más interesante del razonamiento de Camogli es que las sociedades que luego de sus guerras civiles pudieron superar sus diferencias internas a través del diálogo, salieron adelante.
Recent Comments