Buenos Aires, una posmodernidad central

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Castellano posmoderno

La existencia de una esfera comunicacional basada en los grandes conglomerados de medios, la incorporación de Buenos Aires en el circuito medular del capitalismo financiero y la falta de un proyecto urbano que piense a la ciudad en su totalidad –basta ver cómo se colocan los anuncios en la vía pública– son las características más visibles de la trasformación de la capital argentina en una posmodernidad central, parafraseando a Beatriz Sarlo.

Con el advenimiento de la Sociedad de la Información y la constitución de una esfera digital de producción y distribución de contenidos, videos e imágenes, los debates se limitan a proponer planes para disminuir la brecha digital y educativa. Y en el mejor de los casos, algunos científicos sociales analizan de qué forma está cambiando la lengua castellana, debido a la fuerza de la globalización y a la creciente importancia que tiene el idioma inglés en la cultura contemporánea.

Pero esto no alcanza: la existencia de la Sociedad de la Información implica el uso de una extensa infraestructura –su área de servicios– que atraviesa las ciudades dejando su marca en las metrópolis latinoamericanas.

Hoy, Buenos Aires, como otras ciudades de América Latina, carece de un proyecto urbano que la piense en su totalidad y regule la construcción edilicia, la publicidad en las calles o el transporte público. Un hecho aparentemente naturalizado, que merece ser revisado con urgencia. Su área de servicios de comunicación adolece de los mismos problemas. Por eso es necesario documentar cómo estamos llevando a cabo el cambio de la ciudad moderna hacia la urbe posmoderna, y de qué manera incorporamos nuevos servicios, afectando las calles y los espacios comunes.

Aunque parezca una contradicción, trabajar sobre un soporte digital permite su rápida distribución y ser exhibido en diversos puntos. Este proceso está inserto en un contexto en el cual la relación entre la ciudad y las redes de información están en crisis estética y política. Pero es cierto que existen posibilidades de mejora, a través de la planificación y la construcción responsable, que pueden tomar provecho de las nuevas tecnologías, sin tener que ocupar el espacio público.

 

Lecturas

Sarlo Beatriz, Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920 y 1930. Editorial Nueva Visión. Buenos Aires, 2003.




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